Hacer una tostada puede que sea lo más sencillo que se “cocina” en una cocina de hostelería; pero cuando se trata de hacer algo perfecto la cosa, sea cual sea, se complica. Como verás hay miles de cosas que nos pueden salir mal.
Para conseguir unas tostadas irresistibles, diferentes y que animen a la gente a desayunar en tu cafetería hay varios factores a tener en cuenta:
Un buen pan: El pan es quizás lo más diferencial y difícil de conseguir, un pan de calidad, del día, blanco y con una miga densa y esponjosa. Para una tostada tan especial como la que buscamos deberíamos evitar panes de centeno, multicereales, integrales y panes de molde industriales. Estos panes pueden darnos problemas no deseados como la sequedad, semillas quemadas o gustos amargos.El pan ideal sería un pan de hogaza o similar.
Grosor de Rebanada: El tamaño perfecto es aquel que permite sentir el crujido de las superficies con una sensación de amortiguación en el medio siendo siempre cómoda de comer. Para esta apreciación el tostado debe ser correcto.
Tostado: Para este punto tan importante es muy importante el tema por el que estamos aquí, la tostadora de pan. Una tostadora para cafetería de calidad te garantiza un tostado uniforme, rápido e higiénico. A parte de esto, el truco para un tueste perfecto es muy sencillo ¡No la quemes!, el resto es cuestión de gustos.
Finalización: Finalizar con una buena mantequilla, la margarina puede servir, pero su sabor no tiene nada que ver ¡Y lo sabes! El sabor principal por supuesto es a gusto del consumidor; pero como recomendación personal, una buena mermelada con fruta de temporada es lo ideal. Para terminar una presentación bonita y diferente llama la atención de otros clientes o personas que pasen cerca y no hayan desayunado.