La cocina tal y como la conocemos, como espacio a parte apareció en el siglo V a.C. que estaba marcado por un carácter claramente religioso, donde tenían lugar culto a dioses romanos.
Las cocinas romanas estaban equipadas con horno, cisterna, diferentes cavidades para picar especias, lavadero…
Siglos después, en la Edad Media sobre todo en los castillos, las cocinas se volvieron un lugar importante dado a su alta actividad diaria. Tenían enormes anexos en los que había grandes hornos y espacios para diferentes comidas. La burguesía y las granjas solían tener la cocina en un cuarto donde la utilizaban también para recepcionar invitados y como comedor.
Posteriormente, en el renacimiento se optó por llenar las cocinas de lujos, en ese momento hubo una revolución culinaria donde se empezó a buscar la exquisitez de los platos.
El siglo XIX fue el de los progresos, sobre todo a nivel técnico, que se inventaron numerosos utensilios que serían muy útiles, dividendo el trabajo.
Finalmente, ya en la actualidad, podemos disfrutar de todos esos avances, tanto en el terreno de la decoración como en el técnico (El gran invento de la refrigeración) que convierten la vida en algo mucho más sencillo y permitiendo que se cuiden más detalles sobre el cuidado, mantenimiento y limpieza.